Sobre cómo la inteligencia artificial está cambiando la valoración de ofertas. Y lo que esto implica para todos.
Hoy el panorama es este.
Resulta que, oficialmente, quien redacta el Pliego de Prescripciones Técnicas no puede sentarse en la mesa de contratación.
Aunque SÍ PUEDE redactar el informe de valoración de los criterios sujetos a juicio de valor.
Informe que normalmente la mesa de contratación asume en base al principio de discrecionalidad técnica, y también en base a los principios de objetividad, integridad, neutralidad, responsabilidad, imparcialidad, eficacia y honradez.
Vamos, que de entrada de lo que firma un funcionario no se duda. Menos aún otro funcionario.
O sea, que quien escribió el pliego valora la oferta. Y esa valoración es asumida por la mesa.
Una contradicción más para nuestra colección.
Pero, no pasa nada. No hemos venido a cambiar el mundo. Tirar una piedra al río no cambia su cauce.
Además, tiene sentido que quien define la necesidad valore si una oferta se ajusta a ella y la satisface debidamente.
Aunque la cuestión no es esta, es necesario recordarla para situarnos.
La realidad nos muestra que las puntuaciones a la oferta técnica son decisivas.
Y en esa tesitura, quien valora se enfrenta a tres opciones:
Al final, valorar puede ser técnica… o táctica. Y por lo que me cuentan, valorar ofertas es pesado, ingrato y poco agradecido.
Súmale las presiones que pueden llegar a recibir de unos y de otros para que “consideren favorablemente” a tal o cual licitador.
Súmale que van a sufrir al contratista que gane, y que este se lo puede poner fácil o llenarles la vida de problemas.
Súmale…
Pero ahora tenemos, tienen, inteligencia artificial.
Una gran ayuda, y además lo hace de forma aséptica.
Sin cafés, sin prisas. Sin favoritos.
Le da igual que sea lunes o viernes, las nueve o las dos.
Puede parecer distópico.
Pero no lo es. Si aceptamos que el juego ha cambiado. Si entendemos que el árbitro no tiene opinión.
Tú y yo sabemos lo que te conviene cuando “juegas en casa” o cuando eres “visitante”. Aunque lo que nos conviene a nosotros cuando jugamos no es relevante. Solo es opinión.
Lo importante es lo que desde la administración se haga a partir de ahora para valorar las ofertas que, con tan solo uno o dos puntos de diferencia, decantan la adjudicación hacia un licitador u otro.
Sabemos lo que está pasando: quienes valoran se apoyan de la inteligencia artificial para hacer su cometido. Como tú lo haces para tantas cosas.
Pueden pasar muchas cosas, aunque dentro de lo probable podemos prever:
ESCENARIO 1
ESCENARIO 2
ESCENARIO 3
Pueden pasar muchas cosas, lo que es seguro que pase es que la inteligencia artificial cada vez sea más preponderante.
Café para todos, pero esta vez de verdad.
¿Qué nos toca hacer a los contratistas?
Cuidar más que nunca las 3+1 dimensiones de una oferta:
- La técnica: lo que haces.
- La jurídica: lo que respalda.
- La humana: lo que alivia al que te sufrirá.
- La artificial: lo que entiende la máquina que decide.
Esto sube el listón. Buenas noticias: también pone orden.

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