41. Mi experiencia implantando y manteniendo una ISO

Transcripción :



Resumen-2,5minutos de lectura

Decidir implantar un sistema de gestión basado en una norma ISO

¿Merece la pena plantearse implantar una o varias normas en mi organización y pedir a un tercero que lo certifique?

¿Merece la pena el esfuerzo y el dinero que cuesta?

Mi respuesta es SÍ. 

Merece la pena y merece el esfuerzo.

Las ventajas de implantar y mantener un sistema de gestión van mucho más allá de obtener un sello o un certificado.

Si lo haces, creyéndolo, usándolo y reconociendo todo su potencial, tu organización dispondrá de una herramienta, de una forma de seguir avanzando: las mejoras, se perciben y dan sus frutos con el paso del tiempo. 

Es algo de lo que te beneficias a medio y largo plazo. 

Aunque, ten en cuenta que esto no sale gratis. 

Implica hacer un esfuerzo importante: al principio, en el año de implantación, y también una vez implantado. 

Ya que ahí es donde reside su ventaja: En mantenernos fieles al sistema, en mejorar continuamente.

De cara a la Contratación Pública también ayuda, que duda cabe, pero no lo hagas solo por eso. Hazlo por convencimiento. Hazlo para promover el crecimiento, el no-estancamiento de tu empresa.

Certificar el sistema también resulta conveniente. 

Porque es la única forma de hacerlo valer en el marco de la Contratación Pública. 

Y porque el hecho de someternos voluntariamente a ese examen externo, te mantiene alerta y prevenido, te obliga a no abandonarte, y si el año ha sido complicado, la auditoría es el evento que te ayuda reconducir la deriva.  

Tener el aplomo, el grado de compromiso y la coherencia que dan las décadas de experiencia de Antonio Javierre y todas las personas que forman parte de su empresa es algo que se logra con eso, con décadas.

Por cierto, también puedes trabajar para obtener una certificación que sirva para salvar el expediente y exhibir el certificado ante Clientes y las administraciones públicas. 

Mi experiencia y consejo es que lo hagas de verdad.

Y que para ello, abordes la decisión con serenidad, conocimiento, y concitando el compromiso de las personas que te ayudarán a sacar adelante el propósito que, de ti depende, puede ser una de las claves para la supervivencia y el crecimiento de tu empresa.

Hasta aquí el resumen.



En el programa número 40, hablamos de las normas técnicas. 

Las más comunes son la ISO 9001 para Calidad, y la ISO 14001 para Medio Ambiente. Aunque hay más.

Comentamos que, las normas técnicas no son obligatorias. Las empresas las aplicamos voluntariamente. 

Hablamos también del papel de los organismos de evaluación de la conformidad. 

Las empresas que dan la conformidad sobre el cumplimiento de las normas y que contratamos para que nos juzguen y certifiquen que cumplimos con lo que se establece en las normas.

Todo esto tiene que ver con la Contratación Pública porque en la Ley de Contratos del Sector Público se prevé la utilización de normas técnicas, y la intervención de organismos de evaluación de la conformidad que certifiquen su utilización. 

Es importante tener claro que La Ley de Contratos del Sector Público no obliga, ni establece, que, para vender a la administración, las empresas tengan que cumplir determinadas normas técnicas. Ni a que tengan que contratar a un organismo de evaluación de la conformidad para certificar su cumplimiento.

Dicho de otra forma, tener una ISO, no es obligatorio, ni necesario, para contratar con la administración. 

Aunque… que no sea obligatorio no significa que no te lo puedas encontrar.

Por eso esta cuestión de las normas técnicas, “de las ISO”, es relevante.

Porque nos podemos encontrar con que en algunas licitaciones el órgano de contratación establezca, por que puede, que las empresas que quieran participar de la licitación dispongan de un sistema de gestión conforme a una norma técnica; calidad, medioambiente,..; y que el cumplimiento de esa norma esté certificado por un Organismo de evaluación de la conformidad. Por el Aenor de turno.

Esto puede pasar.

El órgano de contratación lo puede pedir porque la Ley de Contratos del Sector Público se lo permite.

Y no solo lo podemos encontrar en la solvencia técnica.

También nos podemos encontrar como criterio de adjudicación del contrato.

Y es que la Ley de Contratos del Sector Público que entró en vigor en marzo de 2018 permite valorar como criterio de adjudicación el hecho de estar cumpliendo una determinada norma.

Y claro… en el marco de una licitación, donde cada décima de punto cuenta, y puede decidir la adjudicación, este asunto se convierte en algo importante. 

¿Merece la pena plantearse implantar una o varias normas en mi organización y pedir a un tercero que lo certifique?

¿Merece la pena el esfuerzo y el dinero que cuesta?

A esta pregunta respondí con un rotundo SÍ. 

Con toda la información que te voy a dar:

  • Podrás juzgar si hice bien en meterme en semejante “huerto”, 
  • Y decidir si a ti también te conviene tener o mantener un sistema de gestión certificado.

Comparto lo que yo he vivido implantando y manteniendo durante años un sistema integrado de gestión en el que llegamos a integrar hasta tres normas distintas. En una organización compleja, con muchas personas; con actividades complejas, no-lineales, trabajando por proyectos.

El responsable del sistema de gestión

La primera cuestión a resolver cuando te propones implantar un sistema de gestión basado en una norma técnica, en una ISO, es decidir quién va a ser la persona responsable del sistema de gestión.

  • Quién llevará la carga operativa.
  • Quién se empapará de la norma y se ocupará de su aplicación.
  • Quien evangelizará, difundirá, y formará al personal.
  • Quién estará pendiente de que el sistema se mantenga actualizado, funcione correctamente, y evolucione.
  • Quién medirá.
  • Quién se ocupará de preparar las auditorias.

Aquí te juegas mucho. 

Tienes que escoger a una persona que sea querida, no temida, y que sea respetada.

Ha de ser querida porque los compañeros de trabajo tienen que dejarse influir, ser receptivos a lo que el responsable del sistema les diga. Tienen que querer ayudar y colaborar con esta persona.

Porque las personas tienen que querer contribuir, ayudar, colaborar, escuchar, participar… de una forma natural, no forzada.

Y a su vez tiene que ser una persona respetada. 

Y para reforzar ese respeto que va más allá de la afinidad, la simpatía o el compañerismo, lo que necesita el responsable del sistema es el apoyo incondicional de la dirección de la empresa. 

Y que ese apoyo sea visible, patente, evidente. Y que no lo sea con palabras.

Dedicándole tiempo, participando de reuniones, aportando, solucionando problemas, llegando donde el responsable no puede llegar.

A eso se le llama el compromiso de la dirección. 

El compromiso de la dirección es necesario. Es lo que permite que el responsable del sistema lleve a cabo su trabajo.

El compromiso de la dirección es algo que se demuestra con hechos continuados y consistentes en el tiempo.

Ya sabes: “Lo que haces habla tan alto, que no me deja escuchar lo que dices”

A todo esto. Yo tuve suerte con el responsable del sistema. Conté con la inestimable ayuda y contribución de Salazar.

Una persona que contaba con el aprecio sincero y también con el respeto de sus compañeros. 

Que tuvo una paciencia infinita conmigo, con mis manías, y con mi perfeccionismo enfermizo. 

Y que asumió con naturalidad y determinación el papel de responsable del sistema.

Por eso reconozco que el responsable del sistema es un factor de éxito clave, determinante.

El consultor externo para implantar un sistema de gestión de la calidad, ambiental.

Y cuando ya tienes responsable del sistema, cuando ya sabes quién va a “pilotar” todo esto, necesitas a alguien que le ayude. 

Necesitas a un consultor. Alguien que asesore y guíe.

Está claro que puedes pedir al responsable del sistema que empiece desde cero. 

Mi consejo: No lo hagas. 

Vais a perder mucho tiempo, y no sabréis si vais por buen camino.

¿Conoces el proverbio africano: Si quieres ir rápido camina solo, si quieres llegar lejos ve acompañado?

Bueno, pues no estoy de acuerdo con él. 

Pero cuando nos enfrentamos a cosas desconocidas, que no manejamos. 

Cuando abordamos materias, sobre las que no sabemos ni lo que no sabemos. 

Lo que de verdad funciona es: Si quieres ir rápido no camines solo ve acompañado, si quieres llegar lejos ve acompañado.

Y es que contar con el apoyo de un consultor cuando vas a implantar un sistema de gestión es otro factor de éxito para que todo salga bien.

El consultor te guía, te dice que abordar primero y qué después. Tiene mucha experiencia en procesos de implantación. 

No solo te guiará ,también te ayudará con el cómo hacer las cosas. 

En fin, el consultor te aporta el qué tienes que hacer, el cuándo tienes que hacerlo, el cómo tienes que hacerlo, y el porqué hay que hacerlo.

Pero atención, el consultor tiene que ayudar, guíar, mostrar,pero no hacer. 

Hacer es la mejor forma de aprender. Por eso conviene que la persona responsable del sistema sea quien ejecute. 

Si todo va normalmente, el consultor dejará a la empresa a las puertas de la auditoría de certificación, y todo irá según lo previsto.

En cuanto a la selección de la persona o el equipo de personas de consultoría, mi consejo es:

  • Deja que seleccione el responsable del sistema. Al fin y al cabo es quien va a trabajar estrechamente con la consultora.
  • No selecciones por precio…. Tomaros tiempo para evaluar y conocer distintas propuestas.

Definir el alcance de un sistema de gestión

Ya tenemos Responsable del sistema y Consultor. 

Una de las primeras cosas que se abordan cuando se implanta un sistema de gestión es el alcance.

El alcance de un sistema de gestión son las actividades sobre las que se va a aplicar la norma técnica que hayamos decidido implantar.

Esta cuestión no es que sea algo especialmente importante. 

Puedes escoger que el alcance del sistema de gestión que quieras certificar incluya todas las actividades de la empresa. Esto es lo normal y seguramente hasta este momento ni se te había pasado por la cabeza algo distinto a esto.

La cuestión es que puedes escoger qué actividades de la empresa entran dentro del sistema de gestión.

Pongamos el caso de una agencia de comunicación.

El ámbito de la comunicación es muy amplio: Desde diseño gráfico y de marcas, a creación de páginas web, gestión de redes sociales, publicidad tradicional y en internet, notas de prensa, organización de eventos, …. 

Pongamos que, de todas esas actividades posibles, nuestra agencia de comunicación hace: diseño gráfico, gestión de campañas publicitarias, y organización de eventos.

Bien. Podría incluir en el alcance de la certificación las tres actividades. O podría decidir incluir solo una: la organización de eventos.

¿Qué significa esto? 

Varias cosas:

  • En primer lugar que, como ves, puedes decidir hasta dónde quieres que llegue la exigencia del sistema de gestión.
  • En segundo lugar, que siempre hay que leer el alcance de los sistemas. No es lo mismo incluir todas las actividades de la empresa que solo una. 

Bien, ahora pongamos por caso que nuestra particular agencia de comunicación decide implantar un sistema de gestión de la calidad basado en la norma ISO 9001 cuyo alcance comprende, únicamente, la actividad de organización de eventos. Dejando fuera el resto de actividades.

En este caso, la empresa podrá beneficiarse, y hacer valer la certificación del sistema en cuanto a esa actividad en concreto. No a otra.

Esta agencia quiso que el alcance de su sistema de gestión solamente incluyese la actividad de organización de eventos por dos motivos:

  • El primero y más importante: porque era la actividad que más lo requería, a la misma agencia le resultaba útil para su funcionamiento,
  • Y también porque había observado que se estaba puntuando en algunas licitaciones.

Empezando a implantar un sistema de gestión.

Tras definir el alcance vienen otras actividades o cuestiones que se deben abordar en primer lugar.

Te voy a contar las que tras mi experiencia son interesantes.

Control de la normativa

Una de las primeras cuestiones que se aborda es el control de la normativa. 

Es un trabajo que resulta muy interesante y que a un director o propietario de una empresa le interesa especialmente.

Pensamos que controlamos toda la legislación que es de aplicación a nuestra actividad. 

Y dependiendo de la actividad que desarrolle tu empresa es posible que así sea. Que la controles.

Cuando a mi me tocó abordar esta cuestión ya tenía claro, que no, que no llegábamos a controlar la afección y el cumplimiento de absolutamente toda la legislación que nos podía ser de aplicación.

No tener esto controlado, puede ser una fuente de problemas-sorpresa que te explotan en la cara y te pueden costar:

  • O un dineral, 
  • O plantearte la misma existencia de la empresa!

Por eso, tener una cierta sensación de control, de saber donde estoy cumpliendo, donde cumplo justo, y donde no estoy llegando a cumplir es algo básico. Elemental. 

De hecho no creo que haya que proponerse implantar un sistema de gestión para que nos tomemos esto en serio.

Este es uno de los beneficios que conlleva implantar un sistema de gestión: Tener la legislación conocida y controlada.

Procedimientos, Procesos e Instrucciones Técnicas

Solo quiero trasladar mi experiencia y punto de vista sobre el asunto.

Antes de ver el beneficio que supone tener un mapa de procesos y un catálogo de procedimientos conviene aclarar qué es cada cosa.

Un procedimiento es una forma específica de hacer algo, de llevar a cabo actividad concreta. El cómo se hace algo.

Por ejemplo, procedimiento para dar el visto bueno a la factura de un subcontratista: 

  • Se establece quién o quiénes serán los responsables en función del subcontratista, el trabajo realizado, etc.
  • Se comprueban los partes de trabajo o albaranes de entrega.
  • Se comprueba que el subcontratista está al corriente de pago con la seguridad social.
  • Se comprueba el trabajo realizado o la entrega.
  • Todo esto se hace en un plazo máximo de 10 días.

Pues este procedimiento queda recogido en una instrucción técnica. 

Una instrucción técnica es un documento donde se detalla la forma de llevar a cabo una tarea, una actividad.

Un proceso es un conjunto de actividades, o procedimientos, que están interrelacionados e incluso interactuan entre sí.

Un ejemplo.

Teníamos el procedimiento para dar el visto bueno a la factura que está recogido en una instrucción técnica.

Bueno, pues ese procedimiento está incluido en un proceso.

En el proceso de recepción y pago de facturas, que describe los distintos pasos, actividades, procedimientos, personas responsables y evidencias que se generan desde que nos llega la factura de un subcontratista hasta que se paga.

Mis definiciones y ejemplos quizás no sean canónicos, pero ayudan a que tengas una idea de lo que se consigue cuando se hace un mapa de procesos, se identifican procedimientos.

El resultado de todo esto es una ganancia tremenda. 

Para mi, fanático del orden y la disciplina en el trabajo ver explicitado que las cosas se deben hacer siempre de la misma manera en el mismo orden:

  • Tras haber pensado en ello, aprendido de la experiencia, y analizado las mejores prácticas.
  • Y sin depender de la memoria o la supervisión de una o varias personas.

Fue algo tremendamente valioso que contribuyó a mejorar la eficacia y el funcionamiento de nuestra organización.

Muchas cosas empezaron a pasar como estaba previsto de forma regular.

Los costes y la curva de aprendizaje por la que debían pasar las nuevas incorporaciones al equipo disminuyeron notablemente. 

Organigrama y responsabilidades

Y hablando de personas. De nuevas incorporaciones y de equipos ya consolidados.

Otra de las cuestiones que se aborda en esta fase de preparación de la implementación del sistema de gestión es el organigrama y las responsabilidades de cada persona dentro de la empresa.

Tener una ficha de puesto de trabajo, con responsabilidades bien definidas, tareas y actividades detalladas, requerimientos de formación, medios materiales necesarios para llevar a cabo su tarea, …

Y tener cada persona, cada puesto de trabajo, puesto en relación con las actividades clave y las responsabilidades, puesto en relación con otras personas y puestos, es un proceso sumamente útil e interesante. 

Algo que está en nuestra cabeza o en las cabezas de todos, cambia mucho cuando se plasma en un documento y se reflexiona sobre ello.

Quizá descubras a auténticas personas-orquesta en tu empresa, personas que están asumiendo cargas de trabajo y responsabilidades que van mucho más allá de lo que sería razonable.

Mi visión sobre la Implantación de un sistema de gestión

Tras estas tareas previas, en las que hemos hecho un diagnóstico, hemos puesto orden, hemos explicitado algunas cosas, ahora es cuando viene lo bueno. 

Cuando toca llevar a cabo lo que hemos trabajado y lo que nos queda por trabajar.

Te estoy trasladando mi experiencia y punto de vista sobre el asunto. Un punto de vista privilegiado ya que mi rol no era el del responsable del sistema, que es quien se remanga y se pone con el asunto.

Por eso seré parcial y me dejaré muchas cosas. 

Aunque desde el principio constaté que la tarea era dura, exigente, que requiere trabajo y constancia. 

Ya sabes: Lo que vale cuesta. 

Y no solo es algo que requiera del trabajo, el compromiso y la constancia del director o propietario de la empresa y del responsable del sistema. Es algo que requiere del trabajo y el compromiso de todas las personas que integran la empresa. Incluso de la colaboración de proveedores y subcontratistas.

Destacaré que resultan complejos los procesos y procedimientos que la misma norma te exige y requiere.

Antes, cuando hablaba de procedimientos y procesos me refería a los nuestros, pero es que cuando asumimos el cumplimiento de una norma técnica estamos asumiendo de forma implícita una serie de procesos y procedimientos que hasta ahora no hacíamos, que desconocíamos y que se añaden a lo que ya hacemos o tenemos que hacer.

Piensa en ello: Como si no tuviéramos ya suficiente trabajo. Y ahora vienes, y añades más trabajo y exigencias.

Con la implantación vendrán más novedades, no solo estos nuevos procesos o procedimientos, tendréis que definir registros y formatos, los de la norma y los vuestros, que pasarán a estar normalizados.

Tendréis que acostumbraros a abrir y cerrar no conformidades.

A establecer objetivos, y a seguirlos.

A muchas cosas nuevas que impactan en el trabajo, en el día a día de la organización.

Las personas en la implantación de un sistema de gestión

Por eso es tan importante cuidar a las personas. Son las personas quienes hacen que esto sea posible, quienes entendiendo que implantando un sistema de gestión basado en una norma ISO no se está atendiendo a una moda, o a una operación de imagen, sino que es algo que nos hará más fuertes y más eficientes. Algo que contribuye a la supervivencia de la empresa.

Y por eso es tan importante que el responsable del sistema de gestión sea una persona querida y respetada.

Y por eso es tan importante que el compromiso de la dirección sea algo evidente, palpable, sincero, e incondicional.

En mi experiencia, el hecho de comunicar y formar a las personas fue clave.

Se trataba de explicar el qué, el porqué, y el cómo. De proporcionar los medios para que esas nuevas exigencias o tareas derivadas de la existencia de un sistema de gestión se llevasen a cabo.

Pero atención, porque no basta con una o varias sesiones de formación. 

Es necesario dar apoyo y seguimiento continuo hasta que las nuevas prácticas o hábitos son asumidos. Solo así se consigue la implicación de las personas.

Y lo más importante: Solo así los beneficios y la transformación que todo esto supone, se hacen patentes y se convierten en una ventaja competitiva y elemento diferenciador de la empresa.

Dos cosas más sobre esta cuestión de implementar.

No tengas prisa. Ni tampoco lo alargues demasiado.

Dale a la organización y a las personas el tiempo que necesitan.

Piensa que las personas van a tener que instaurar nuevos hábitos. Y eso cuesta, no se hace de la noche a la mañana.

Y reconoce el esfuerzo, celebra cada logro, cada avance, no te ciegues con la meta.

Obtener la certificación es tan solo una consecuencia, un reconocimiento. 

El verdadero propósito es ser mejores.

Por eso, tomaros el tiempo que sea prudente y necesario. 

E id haciendo ajustes durante el proceso, todo se puede ajustar y adecuar. 

Un Mariscal Prusiano decía que: Ningún Plan sobrevive al contacto con el Enemigo.

Así que paciencia, compromiso, y continuos ajustes hasta que todo encaje.

Una última cuestión sobre esta fase de implantación.

En mi caso ayudó mucho y fue determinante. Esto es una novedad más.

Se trata de tener un buen software, un sistema que ayude a las personas a llevar a cabo su cometido, y a generar los registros y las evidencias que el sistema precisa.

Yo en su día opté -con el consejo y la participación del responsable del sistema, claro está- por hacer una programación a medida basada en Microsoft Share Point.

Hoy en día hay muchos software baratos y accesibles para este cometido: Asana, Basecamp, Airtable, y Click Up.

Click Up, escrito clic up,  es un software que me recomendó mi amigo Jesús Bedmar de Escuela de efectividad punto com

Jesús tiene un curso sobre este software. Lo estoy haciendo y me parece que tiene una potencia tremenda y que es perfectamente aplicable para este cometido.

Además, es muy barato, menos de 5€ por usuario y mes.

Antes de decidirte por una herramienta u otra, échale un vistazo al curso de Jesús en Escuela de Efectividad.com, tanto si vas a implantar un sistema de gestión como si simplemente quieres mejorar tus procesos y ser más efectivo. El software es muy bueno y Jesús lo explica muy bien.

Mantener un sistema de gestión

Una vez que has implantado y certificado tu sistema de gestión te queda mantenerlo.

Si has hecho una buena implantación, si has conseguido crear nuevos hábitos y que todas las personas implicadas estén comprometidas, lo que sigue no supondrá mayor problema.

Aunque es cierto que hay que mantenerse vigilantes, hay que mantener la tensión para garantizar que todo lo ganado, o cambiado, se mantenga.

Cada año tendrás una auditoría de seguimiento. Y cada tres años harás frente a una auditoría de renovación. 

Algo parecido a lo que pasaba con la Clasificación como Contratista del Estado.

Estas auditorías hay que verlas como una oportunidad. No como una tarea o compromiso que hay que salvar. 

Las auditorías nos llaman otra vez al orden. 

Nos permite tomar conciencia de donde estamos y hacia donde vamos, nos permite re-alinearnos con los objetivos.

Es en el mantenimiento y la aplicación del sistema de gestión donde reside la riqueza, y el mayor beneficio que nos puede aportar todo este esfuerzo.

La mejora continua, el control, el aprendizaje y observación que propicia:

  • Son un tesoro si los sabes aprovechar. 
  • Son una herramienta poderosísima para propiciar el crecimiento de tu empresa.

Pero no te confíes. El momento de la certificación del sistema no es donde culmina el esfuerzo. Es donde empieza todo, es el momento a partir del que podrás ir notando los beneficios.

Costes de implantación y mantenimiento de un sistema de gestión

La pregunta del millón, ¿Cuánto cuesta esto?

Pues dependerá de muchos factores: 

  • Del alcance, 
  • Del coste de la consultora externa.
  • De lo que te cobre la el organismo evaluador por certificar y mantener.

Pero esto no es nada. 

Es lo que yo digo a las empresas que deciden hacer un curso de Escuela CP.

El coste del curso es lo más barato. El tiempo que dedicarás a seguirlo, y el tiempo necesario para aplicarlo es la verdadera inversión. Es, sin duda, lo más costoso.

Ya sabes: lo que vale cuesta. 

Por eso resulta complicado poner un número a todo esto. 

Lo que nos lleva directamente al 

Porqué implantar y mantener un sistema de gestión basado en una norma técnica, y certificarlo

Cuando yo lo hice tuve en cuenta cosas que, espoiler, después no reconocí como ventajas.

A finales de los años 90 y principios de los 2000 hubo una moda, o tendencia, por tener y exhibir el sello de Aenor. 

Por tener un sistema de gestión certificado.

Yo pensé: si hacemos las cosas bien y nos esforzamos por que así sea, obtener un sello me ayudará a demostrarlo y comunicarlo a mis Clientes. Mejorará mi imagen y la percepción que los Clientes tienen de mi empresa.

Y es cierto. Pero muchos Clientes no saben de qué va esto, y no valoran el esfuerzo que supone.

Por otro lado, es cierto que de cara a la Contratación Pública disponer un sistema de gestión certificado te puede beneficiar:

  • Si se establece como criterio de solvencia, porque no son muchas las empresas que puedan acreditarlo.
  • Si se contempla como criterio de adjudicación, porque te otorgará una ventaja frente a tus competidores.

Aunque lo cierto es que ni es obligatorio, ni en la mayoría de los casos, o sectores, es un estándar. 

Por eso, si los has de tener en cuenta estas dos cosas: no te compliques, no necesitas certificar tu sistema de gestión. 

Lo que no quiere decir que no necesites un sistema de gestión.

Por que es ahí donde reside el beneficio: En obligarse a tener un sistema de gestión, en obligarse a mantenerlo, en medir, en tener procesos y procedimientos pautados y escritos, en mejorar continuamente, en estar al tanto sobre la legislación, en alinear a todas las personas, en dejar claras las responsabilidades y los cometidos de cada persona.

Las ventajas de que el sistema esté certificado son: pasar un examen anual, y una reválida tri-anual, es que no hay que bajar la guardia ni admitir la desidia ni la deriva, reside también en lo que nos diferencia respecto de otros competidores, para nuestro orgullo y el de todas las personas que forman parte de la empresa; y por supuesto, en la ventaja que supone cuando competimos por un contrato público en el que el órgano de contratación ha tenido en cuenta esta circunstancia, y la valora, o la exige como condición.

He querido hacerte llegar mi experiencia, advertirte de las complicaciones, y compartir contigo las ventajas que yo encontré. 

Antonio Javierre, antes de la entrevista, me comentó que desde hacía poco ellos ya no certificaban su sistema de gestión. Pero que lo seguirán manteniendo y revisando con el mismo rigor y celo que si viniese un externo a certificarlo. 

Él lo puede hacer: son disciplinados, consecuentes, y llevan casi 20 años haciéndolo. Que venga un externo ya no les aporta nada. Han interiorizado tanto las buenas prácticas que no necesitan el acicate del externo para seguir siendo excelentes.

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