Mito 2 de la Contratación Pública: es Complicada.

Transcripción :

Resumen- 1 minuto de lectura.

Cuando descomponemos algo complicado encontramos: complejidad y dificultad. 

La Contratación Pública, es complicada.

La dificultad de la Contratación Pública es el -llamémoslo así-, el idioma. Para eliminar la dificultad basta con aprender.

La complejidad de la Contratación Pública es el “mapa del metro”, la forma de desenvolverse, de hacer, de progresar y avanzar: Para reducir la complejidad basta con viajar, con hacer y experimentar. 

Y si hacemos esto, ¿qué nos queda?

Un proceso normal  y laborioso, aunque con una barrera de entrada -esa relativa complicación- que una vez superada da acceso a un mercado de más de 18.000 organismos públicos que contratan obras, servicios y suministros por miles de millones de euros cada año y que pagan con normalidad.

Mito desmontado.

Hasta aquí el resumen.

Para empezar a hablar de complicación es conveniente definirla.

Complicado es algo que es complejo y difícil.

Ambas cosas. Todo la vez. 

Descomponiendo la complicación

¿Qué entendemos por algo complejo?

Complejo es algo que está compuesto por varias partes que son similares entre si. 

Como por ejemplo la red de metro de Madrid. Que podríamos definir como un complejo subterráneo de vías y estaciones.

La contratación pública también es algo complejo: son un conjunto de normas y formas de proceder, similares entre si, que comparten una norma: la Ley de Contratos del Sector Público.

¿Qué entendemos por algo difícil? 

Difícil es algo que no sabemos hacer, o que cuesta esfuerzo aprender. 

También puede ser algo que cuesta esfuerzo hacer. 

Podemos concluir que difícil es algo que no sabemos.

Como por ejemplo: el chino mandarín. 

El chino mandarín es un idioma que hablan más de 1.000 millones de personas en el mundo. 

Para esos más de 1.000 millones de personas, el chino mandarín, no es difícil, lo han aprendido.

La contratación pública también es algo difícil. 

Aunque no tanto como el chino mandarín.

La contratación pública es incluso fácil: cuando se aprende a hablar el “idioma”. 

Solo hay que aprender, empezar a hablar, y practicar.

Recapitulando : Complicado es la suma de complejo y difícil.

Entonces, complicado es el mapa del metro de Pekín. 

Mapa del metro de Pekín, ejemplo de algo complejo y difícil de entender.

Un sistema complejo, en un idioma desconocido.

¿Es complicada la contratación pública?

Por supuesto que sí, lo es.

E incluso llegará un momento en que preferirás que sea así, o que al menos lo parezca.

De entrada, cuando te acercas, la contratación pública es tan complicada -o incluso más- que el mapa del metro de Pekín.

Cuando te enfrentas al Pliego de Cláusulas Administrativas de una licitación no sabes qué camino tomar para llegar a destino. No te aclaras con el mapa.

Efectivamente, la contratación pública es compleja. Aunque, en cuanto haces unos pocos “viajes en metro” te das cuenta de que las cosas siempre funcionan de igual o similar forma. 

Todo está regido por unas normas. Y los  órganos de contratación, solo pueden actuar de acuerdo a esas normas, por esas líneas con parada en esas estaciones

Y esa es toda la complejidad: conocer las normas, los cauces.

Entonces, si la contratación pública es complicada, y la complejidad se resuelve con experiencia, haciendo viajes, queda lo difícil.

Lo cierto es que, de entrada, la contratación pública es algo difícil. Muy difícil. 

En la contratación pública existen muchos términos y expresiones que, de entrada, nos suenan a chino. Aunque estén escritos en nuestra lengua.

Lo peor de todo es cuando aparecen los falsos amigos: palabras que se escriben igual o de forma muy parecida en dos lenguas, pero que tienen significados diferentes. 

Por ejemplo: 

  • En inglés, exit, es salida, no éxito.
  • En italiano, gamba significa pierna.
  • En portugués, suceso, significa éxito.

Podríamos decir que la dificultad de la contratación pública es la equivalente a la de aprender un idioma: memorizar vocabulario, entender cómo se construyen las frases, la conjugación de los verbos, o las reglas gramaticales.

Lo bueno es que este idioma de la contratación pública es mucho más sencillo que el chino mandarín.

Si a la ecuación de la complicación: complejidad más dificultad, le añadimos un poco de estudio, la dificultad desaparece. 

Y sin dificultad solo nos queda la complejidad, que podremos entender, manejar, y por la que nos podremos mover con soltura en cuanto hayamos hecho algunos “viajes en metro”.

Así que, con un poco  de interés, y de estudio, la contratación pública es compleja, no tiene por que ser complicada.

Por eso antes decía que preferirás que la contratación pública siga pareciendo complicada: cuantas menos personas viajen en el vagón más posibilidades tendré de ir sentado.

A todos nos ha pasado, y a mi el primero, al principio, cuando te acercas a la contratación pública todo parece muy complicado. Porque lo es.

Como por ejemplo la página web de la Plataforma de Contratación del Sector Público. 

Los términos que se usan, la forma de estructurar la información, y su mismo funcionamiento, pueden resultar confusos para quien no esté familiarizado con la Contratación Pública. 

De hecho, muchas personas aprenden lo justo para ir tirando, sin llegar a conocer todas las posibilidades -y limitaciones- que tiene la plataforma de contratación que es, de hecho, la puerta de entrada a la contratación pública.

Por no hablar de enfrentarse a la lectura del Pliego de Cláusulas Administrativas de una licitación, de un concurso público. 

Los hay con más de 100 páginas llenas de “paja”, escritas en un “idioma” desconocido por la cantidad de términos y conceptos que todavía no nos resultan familiares.

Son las cosas que hacen que la Contratación Pública  sea complicada, y también, que muchos vagones del metro vayan semi-vacíos. 

La cuestión entonces es aprender y hacer.

El que algo quiere, algo le cuesta.

Para aprender, en estos momentos, hay mucha información, que además es fácilmente accesible. 

Quizá el problema sea que haya tanta información tan fácilmente accesible: el problema es filtrar, separar el grano de la paja. Lo que nos interesa como contratistas de lo que solo importa a los Órgano de Contratación.

También existe la posibilidad de formarse, de hacer cursos presenciales y a través de internet.

E incluso existe un podcast, una radio para contratistas.

Aunque la mayor parte de la información y los cursos que se ofertan son de y para abogados o funcionarios, el caso es que, hoy por hoy, información y medios no faltan. 

Nunca fué tan fácil aprender a vender a la administración como ahora.

Si decides empezar y aprender por tu cuenta, aprenderás, eso es seguro, solo hace falta tiempo, práctica y equivocarse un poco.

Hay una charla TED de Josh Kaufman.

En esa charla Josh Kaufman cuenta cómo después de investigar sobre el aprendizaje encontró que los estudios dicen que para ser un experto en algo hay que dedicar al menos 10.000 horas a eso. Unos 5 años de trabajo a tiempo completo.

Un número que tiene sentido: Un médico emplea 4-5 años en hacer el MIR, el sistema de formación de especialistas médicos Español.

En esa charla TED Josh Kaufman propone un método para aprender cualquier cosa en solo 20 horas.

Él dice que con método es posible adquirir nuevas habilidades en poco tiempo, y dice otra cosa todavía más interesante:

El mayor obstáculo para aprender algo nuevo no es intelectual, es emocional. 

Josh Kaufman – escritor estadounidense

Y es que cuando empezamos a hacer algo nuevo nos sentimos torpes, y a nadie le gusta sentirse torpe, ¡ni siquiera un poco!

Lo cierto es que lo que se necesita saber sobre contratación pública para desenvolverse con solvencia no se aprende en 20 horas.

Aunque con método, y 60-80 horas de dedicación es factible empezar a manejarte con soltura, y especialmente, empezar a acumular experiencia y, obtener resultados.

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